jueves, 20 de septiembre de 2012

Al límite ∂ Rabia



Hay un trabajo de reconocimiento de límites personales que siempre me hace mucho bien...y en ésta ocasión la reflexión me ha dado para ser valiente y escribir aquello que mi corazón custodia, y que muestra con contundencia mi frágil condición humana. 

Al límite, es una serie de entradas, que publicaré en éste blog, y que representan una oportunidad para ofrecer conclusiones claras sobre lo que evidencia una carencia, falla o dificultad personal, humana y espiritual, en mi vida.

En éste caso hablaré de la rabia. Sí, de la rabia, de ese sentimiento que creo que vale la pena que evidencie en mi vida y sobre todo que decida vencer con serenidad, porque la rabia es de esos momentos que llamo un "valle", y que necesito abordar con sentido de urgencia.

Inicialmente, para mi, tan solo mencionar la palabra, me choca al oído, la siento fuerte, como si no se correspondiera con mi vida, es como si no hubiese captado, jamás, en el pasado, que la sentía...pero sí, la he sentido y muchas más veces de las que puedo contar. 

¿Quién levanta la mano para decir que nunca ha sentido rabia?
Pues parece que yo era una...y ésta semana he tenido que reconocerla, pero hablo de verdaderamente sentirla en mi corazón arrepentido (única forma en que personalmente llego a reconocer lo que hago mal, con arrepentimiento profundo ante Dios); pues con éste episodio he logrado captar que conviene que la considere como un sentimiento que necesita una nueva mirada, donde elimine la visión negativa de él, porque muy probablemente me toca transitar un camino, que sé, no será de corto aliento.

Tanto he decidido comprometerme con esta nueva mirada, que estoy convencida de que puede ser buena y constructiva, el asunto es que he permitido que sea un sentimiento que mantengo reprimido dentro de mi corazón, dentro de mi cuerpo; y que como cualquier elemento sujeto a represión, cuando se exterioriza, se mueve en un único camino...al límite la agresividad, y así, logra generar situaciones destructivas, en primer lugar a mi misma y en segundo lugar a quienes me rodean.

Esta es una batalla, que decido tomar con fortaleza, pero también consciente de mi debilidad humana; porque he logrado captar en el proceso de reconocimiento de éste límite personal, que la agresividad que desencadena el sentimiento de la rabia en mí, es tan solo una frustración personal del amor; es como que ante ausencia de cariño y afecto (incluso a veces, solo imaginario...¿qué locura no?) decido el camino fácil de la agresividad.

La agresión y la ira, dicen quienes la estudian con seriedad, no se aprende o se programa...wow, me caí casi al leer esto, juraba que se aprende...pero no, resulta que nace en nosotros de manera espontánea, cuando tenemos una experiencia amorosa fracasada y/o débil, es decir, cuando sentimos que nuestro amor está siendo atacado de alguna forma.

Debo decir que esto me costó captarlo, pero luego de darle suficientes vueltas en mi mente, me queda claro, que tengo que grabar en mi corazón, que si ante alguna situación, quiero tomar el camino fácil de la agresión, estoy justamente frente a a una experiencia de amor que requiere mayor dosis de sabiduría personal y Divina, una situación que demanda más amor de mi para convertirla en un éxito de vida. En mi mirada de Fe, Cristiana y Católica, demanda más cruz.

En mis manos está el control del límite que me lleva de explotar con agresividad a explotar de amor y sacrificio personal, ante esa situación donde siento el amor frustrado o débil. Con ésta mirada, decido aceptar la batalla de no permitir que la rabia y el camino fácil de la agresividad, me impidan conectar, controlar mi vida, sino que la rabia, simplemente sea un termómetro para medir el éxito en el manejo de mis emociones.

Gracias nuevamente por leerme...a pesar de la rabia :) 

2 comentarios:

Marghe dijo...

Hola PATTY, me encanta tu entrada es evidente que todos los seres humanos en cualquier momento podemos sentir rabia y eso es normal, lo anormal es estar cone ste sentimiento como una constante en nuestras vidas, eso si no lo podemos permitir porque además de causarnos daños en nuestro organismo nos aleja de las personas que realmente nos quieren. Me alegro que decidieras cambiar ese apecto negativo seguro y tengo la plena confianza que si lograras minimizar y hasta eliminar este sentimiento de tu ser, se que nos es facil pero tampoco imposible y si tu lo deseas así sera... Dios te bendiga ...
http://mayodetalles.blogspot.com

Patty dijo...

Gracias Marghe...efectivamente es una lucha, que como todas las que asumo son de la mano de Dios y por lo tanto confiada en la posibilidad de superarla. Agradezco tus palabras y acompañamiento en el blog...Gracias por dedicar tiempo a compartir.
Les mantendré informadas de avances.

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