miércoles, 7 de mayo de 2014

Mi perspectiva desde Quito

Hoy estoy desde esta hermosa ciudad, Quito, justo tras de mi, la montaña que se visualiza a mano derecha, es el Volcán de Cotopaxi, uno de los volcanes activos más altos del mundo. Estoy cerrando una reunión en ésta oficina que visito ésta semana, en parte de mi amada América Latina.


Y aprovecho ésta ubicación para cuestionarme, sobre ¿Cuál es mi trabajo? ¿Qué es aquello que me cautiva sobre lo que hago?

Al reflexionar, sobre todas las posibles respuestas que darían mis familiares, mis colegas, mi jefe, mis clientes; serian tan diversas, complejas y disimiles, que opto, sin duda en el corazón, por presentarles en forma simple que mi trabajo es liderar cambios y mejoras progresivas en la actuación profesional de mi equipo.

Muchas cosas, siendo directora de operaciones, salen bien, tantas otras, salen mal; pero me propongo, día a día y paso a paso, poner al servicio del ambiente corporativo, mis talentos y compromiso con la gente, con aquellos que podemos hacer de éste mundo, una oportunidad de disfrute, alegría y productividad. En resumen para mi, se trata de disfrutar el viaje que decidí tomar al convertirme en profesional.



Memoria del corazón: 
Mi papá es un trabajador incansable, es técnico radiólogo, y en mi niñez recuerdo que trabajaba los días domingo, 24 horas continuas en un hospital público en Venezuela; cada domingo despertaba sobre las 5 am se vestía y salía feliz a trabajar, sobre la hora de mediodía, mi mamá y hermanas le visitábamos para llevarle el almuerzo y dejar incluso su cena; en ese tiempo que compartía con él en ese sitio, me dio siempre ejemplo de calidad e inmediatez en el servicio a sus pacientes (nunca dejaba en espera infinita a nadie que llegara a realizarse una radiografía, por ninguna razón), y me ofrecía relatos para mostrarme que en medio de su viaje de trabajo, eso que hacia era importante para alguien (no necesariamente sus jefes) y que ese compromiso de él, era con quién tenia enfrente.

Yo agradezco infinitamente a mi papá el transferirme directo al corazón, un espíritu incansable de trabajo, que se nutre de constancia, servicio y alegría. Es un activo invalorable que he tenido siempre en mi vida y que seguramente me llevará a caminos inesperados en el futuro.




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